Menú

Rehabilitación con ultrasonidos: qué es, cómo funciona y cómo se aplica

Ultrasonidos en fisioterapia: qué son y para qué sirven

La rehabilitación con ultrasonidos es una técnica de electroterapia que utiliza ondas sonoras de alta frecuencia para actuar sobre los tejidos del organismo con fines terapéuticos. Se emplea como complemento en fisioterapia para el tratamiento del dolor musculoesquelético, la recuperación de lesiones de tejido blando y la mejora de la movilidad articular. No tiene nada que ver con la ecografía diagnóstica: el principio físico es el mismo, pero el objetivo, la intensidad y el uso son completamente distintos.

¿Qué es la rehabilitación con ultrasonidos?

El ultrasonido terapéutico utiliza ondas mecánicas de frecuencia superior al umbral audible —habitualmente entre 0,7 y 3 MHz— que se transmiten a los tejidos del cuerpo a través de un cabezal de contacto. Al penetrar en el tejido, esas ondas producen efectos mecánicos y térmicos que pueden influir en los procesos de inflamación, reparación y dolor.

Es importante no confundirlo con la ecografía diagnóstica. Cuando en una consulta de imagen te aplican un gel frío para ver el bebé en el embarazo o para revisar un tendón, eso es ecografía: el objetivo es obtener imágenes. En fisioterapia, el ultrasonido terapéutico no genera imágenes: su objetivo es actuar sobre el tejido. Las frecuencias, las intensidades y los cabezales son distintos.

Es una técnica con décadas de uso clínico y está incluida en los planes de tratamiento de fisioterapeutas en consulta hospitalaria, clínica privada y fisioterapia deportiva. Siempre se aplica como parte de un protocolo más amplio, no como tratamiento único.

¿Cómo funcionan los ultrasonidos en fisioterapia?

Ondas sonoras de alta frecuencia y efecto piezoeléctrico

El equipo de ultrasonidos genera una corriente eléctrica alterna que hace vibrar un cristal piezoeléctrico dentro del cabezal. Esa vibración produce ondas mecánicas de compresión y rarefacción que se transmiten al tejido en contacto. No es electricidad lo que entra en el cuerpo: son oscilaciones mecánicas a muy alta frecuencia, imperceptibles para el oído humano.

Transductor, gel conductor y transmisión de energía

El cabezal (transductor) se mueve continuamente sobre la piel durante la sesión. Para que las ondas ultrasónicas se transmitan correctamente al tejido, el fisioterapeuta aplica previamente un gel conductor para ultrasonidos entre el cabezal y la piel. Sin ese gel, las ondas no se transmiten: el aire que quedaría entre el cabezal y la piel actúa como barrera insulante y la energía no pasa. Es un elemento imprescindible, no un complemento.

Efecto térmico y efecto no térmico

Los ultrasonidos terapéuticos pueden producir dos tipos de efectos según cómo se configuren:

  • Efecto térmico: la vibración mecánica genera calor en los tejidos de forma endógena. Se usa en patologías crónicas, rigidez articular y preparación del tejido antes de un trabajo de movilización. La temperatura sube de forma controlada y localizada en las capas más profundas.
  • Efecto no térmico (mecánico): sin producir calor perceptible, la vibración ultrasónica genera microcorrientes en los fluidos tisulares (cavitación estable y streaming acústico) que pueden influir en la permeabilidad de las membranas celulares, el metabolismo local y los procesos de reparación. Es el efecto que se busca en fases agudas o cuando el calor no está indicado.

Frecuencias: 1 MHz vs 3 MHz

Frecuencia Penetración aproximada Uso habitual
1 MHz Mayor profundidad (3-5 cm) Estructuras profundas: cadera, hombro, tendones profundos, musculatura gruesa
3 MHz Menor profundidad (1-2 cm) Tejidos más superficiales: tendones finos, ligamentos, fascia plantar, articulaciones pequeñas

La elección de frecuencia no es arbitraria: el fisioterapeuta la selecciona según la localización y la profundidad de la estructura que quiere tratar.

Tipos de ultrasonido terapéutico: continuo y pulsado

Tipo Efecto principal Uso habitual
Continuo Térmico. La onda se emite sin interrupciones. Patologías crónicas, rigidez, contracturas, tejidos con fibrosis
Pulsado Menor efecto térmico; predomina el efecto mecánico Fases agudas o subagudas, inflamación, edemas, lesiones recientes

En la modalidad pulsada, la emisión se interrumpe a intervalos regulares, lo que reduce la acumulación de calor y permite trabajar en tejidos donde el aumento de temperatura podría ser contraproducente. El fisioterapeuta también ajusta la intensidad (W/cm²) y el tiempo de tratamiento según la zona y el objetivo terapéutico.

¿Para qué sirve la rehabilitación con ultrasonidos?

La evidencia disponible respalda su uso como técnica complementaria en una variedad de condiciones musculoesqueléticas. Siempre se aplica dentro de un protocolo de fisioterapia más amplio, no como tratamiento único.

  • Tendinopatías: epicondilitis, tendinopatía rotuliana, tendinopatía aquílea y fascitis plantar son algunas de las indicaciones más frecuentes. Revisiones sistemáticas publicadas en PeerJ (2024) y en PMC (2025) documentan reducciones del dolor en pacientes con fascitis plantar tratados con ultrasonido terapéutico.
  • Esguinces y lesiones ligamentosas: en fases subagudas, el ultrasonido pulsado puede emplearse sobre el tejido ligamentoso para favorecer la reparación sin añadir calor al proceso inflamatorio residual.
  • Contracturas y sobrecargas musculares: en modo continuo, el calor endógeno reduce la hipertonía muscular y mejora la elasticidad del tejido conectivo, facilitando el trabajo manual posterior.
  • Bursitis: en bursitis subagudas o crónicas (subacromial, trocantérea, prerrotuliana), el ultrasonido se utiliza para trabajar la inflamación localizada del tejido periarticular.
  • Cicatrices y tejido blando: sobre cicatrices posquirúrgicas en fase de remodelación o sobre adherencias fasciales, el ultrasonido puede mejorar la extensibilidad del tejido cicatricial.
  • Dolor cervical, lumbar y de hombro: una revisión sistemática y metaanálisis publicada en Therapeutic Advances in Chronic Disease (2024) que analizó 10 ensayos clínicos documentó reducciones significativas del dolor en patología de rodilla y hombro con aplicación de ultrasonido terapéutico.

Cómo es una sesión de ultrasonidos en fisioterapia

Valoración previa: antes de comenzar, el fisioterapeuta evalúa el motivo de consulta, la fase de la lesión, la zona afectada y la presencia de posibles contraindicaciones. Los parámetros de tratamiento —frecuencia, modo, intensidad y duración— se eligen a partir de esa valoración.

Preparación de la zona: la piel debe estar limpia, sin cremas ni aceites residuales. El vello abundante puede dificultar el contacto del cabezal, aunque raramente es necesario rasurar.

Aplicación del gel conductor: se aplica una cantidad suficiente de gel conductor para ultrasonidos sobre la zona a tratar. El gel asegura el acoplamiento acústico entre el cabezal y la piel, eliminando el aire que impediría la transmisión de las ondas.

Movimiento del cabezal: el fisioterapeuta mantiene el cabezal en movimiento lento y continuo sobre la zona durante toda la sesión. No se deja estático para evitar concentraciones locales de energía que podrían generar incomodidad o quemadura.

Duración: las sesiones suelen durar entre 5 y 15 minutos sobre la zona tratada, dependiendo del tamaño del área, la intensidad y el modo. Una misma sesión puede incluir varias zonas si el protocolo así lo requiere.

Limpieza posterior: al terminar, se retira el gel de la piel con toallas absorbentes. Puede usarse agua o toallitas desechables sanitarias para limpiar tanto la piel del paciente como la cabeza del transductor, que también debe desinfectarse entre usos.

Qué gel conductor se utiliza en ultrasonidos

Por qué no se puede aplicar el cabezal sin gel

Sin gel, el aire interpuesto entre el cabezal y la piel actúa como barrera para las ondas ultrasónicas: la energía no penetra en el tejido y puede concentrarse en el propio cabezal, con riesgo de daño para el transductor. El gel no es un producto de comodidad: es un requisito técnico imprescindible para que la técnica funcione.

Gel azul vs gel incoloro

La diferencia entre el gel conductor azul y el gel conductor incoloro es principalmente práctica. El gel azul es el más utilizado en fisioterapia por ser fácilmente visible sobre la piel, lo que facilita aplicar la cantidad correcta y detectar zonas sin cobertura. El gel incoloro es preferible en contextos donde se necesita visibilidad de la piel durante la aplicación (como en ecografía diagnóstica combinada) o donde el colorante podría interferir con el protocolo.

Criterios de un buen gel conductor profesional

  • Conductividad acústica adecuada: debe transmitir las ondas ultrasónicas sin absorberlas ni dispersarlas.
  • Sin sal: las fórmulas con sal pueden dañar los cabezales del equipo con el uso continuado. El gel profesional para ultrasonidos debe ser libre de cloruros sódicos.
  • Hipoalergénico: en pacientes con piel sensible o en aplicaciones de larga duración, la formulación sin perfume ni irritantes reduce el riesgo de reacción cutánea.
  • Viscosidad adecuada: ni tan líquido que escurra, ni tan espeso que dificulte el movimiento del cabezal. El gel de buena viscosidad permanece en la zona sin necesidad de reposición constante.
  • Fácil retirada: un gel acuoso se elimina limpiamente con una toalla sin dejar residuos grasos en la piel.

Formatos para clínica

En consultas con uso frecuente de ultrasonidos, los formatos de mayor volumen reducen el coste por sesión y evitan la reposición continua. Los envases de 1 litro y 5 litros son el estándar en clínicas con actividad regular. Dentro de nuestra categoría de gel conductor para ultrasonidos encontrarás ambas presentaciones tanto en gel azul como en gel incoloro, pensadas para uso profesional.

Ultrasonidos y otras técnicas de fisioterapia

El ultrasonido terapéutico funciona mejor como parte de un protocolo combinado. Estas son las combinaciones más habituales en consulta:

  • Ultrasonidos y terapia manual: el efecto térmico del ultrasonido sobre el tejido blando puede aprovecharse inmediatamente antes de la terapia manual, cuando el tejido más cálido y flexible responde mejor a la movilización y al trabajo fascial.
  • Ultrasonidos y electroterapia: en muchos protocolos de rehabilitación se combinan en la misma sesión, cada técnica sobre la zona o el objetivo que mejor le corresponde. En nuestra sección de electroterapia en fisioterapia encontrarás material complementario para este tipo de trabajo.
  • Ultrasonidos y termoterapia: el ultrasonido continuo aporta calor endógeno; en algunos protocolos se combina con calor externo superficial previo (compresa caliente) para preparar el tejido. Las cremas y geles de efecto calor y frío pueden usarse en la fase de cierre de la sesión como complemento externo.
  • Ultrasonidos y diatermia y tecarterapia: son técnicas distintas que comparten el objetivo de actuar sobre el tejido profundo, pero con principios físicos diferentes. Algunos protocolos las combinan en fases distintas del tratamiento.

Contraindicaciones de los ultrasonidos terapéuticos

  • Marcapasos e implantes electrónicos activos: contraindicación absoluta en zonas próximas al dispositivo.
  • Embarazo: contraindicado en abdomen y zona lumbar baja. No se aplica en mujeres embarazadas sin indicación médica específica.
  • Procesos neoplásicos activos en la zona: el calor y los efectos mecánicos sobre tejido tumoral son una contraindicación clara.
  • Heridas abiertas, infecciones o alteraciones cutáneas activas: no se aplica directamente sobre piel dañada o infectada.
  • Trombosis venosa profunda o zonas con mala circulación: el ultrasonido puede movilizar un trombo o generar efectos indeseados sobre tejido isquémico.
  • Ojos: contraindicación absoluta. La densidad acústica del globo ocular lo hace especialmente vulnerable.
  • Sistema nervioso central y médula espinal: no se aplica directamente sobre columna vertebral sin precauciones específicas.
  • Placas de crecimiento en niños: en población pediátrica, el ultrasonido sobre cartílagos de crecimiento requiere valoración específica por el riesgo de interferir con el desarrollo óseo.
  • Alteraciones importantes de la sensibilidad térmica: si el paciente no puede percibir correctamente el calor, no puede avisar si la intensidad es excesiva.

Si existe cualquier duda sobre la presencia de estas situaciones, la valoración médica previa es imprescindible antes de comenzar el tratamiento.

Material necesario para trabajar con ultrasonidos en consulta

  • Equipo de ultrasonidos y transductor: el generador con su cabezal de 1 MHz y/o 3 MHz.
  • Gel conductor: el consumible más recurrente en consulta. En clínicas con varios tratamientos diarios, mantener stock suficiente de gel evita interrupciones en la actividad.
  • Toallas y papel absorbente: para retirar el gel del paciente y limpiar el transductor entre usos. Las toallitas desechables sanitarias son la opción más práctica en consultas con alta rotación.
  • Sábanas y papel camilla: el paciente permanece en reposo durante la sesión. Renovar la superficie de la sábana desechable para camilla entre pacientes es parte del protocolo básico de higiene.
  • Camilla: en sesiones de ultrasonidos, el paciente necesita estar en posición cómoda y estable durante el tiempo de tratamiento. Una camilla de fisioterapia regulable en altura y con buen acolchado es la base del espacio clínico.

Gel conductor para ultrasonidos en ABABO

En ABABO tenemos disponible gel conductor para ultrasonidos en formato profesional, tanto en presentación azul como incolora, en envases de 1 litro y 5 litros para uso en clínica. Están formulados sin sal, son hipoalergénicos y compatibles con los transductores habituales de los equipos de fisioterapia.

Si equipas una consulta nueva o necesitas reponerlo, puedes ver todas las opciones en nuestra categoría de gel conductor para ultrasonidos y ecografía. Y si quieres completar el material de consulta, en nuestra sección de camillas y mobiliario de fisioterapia y en nuestra categoría de desechables sanitarios encontrarás todo lo que necesitas para trabajar con garantías.

Preguntas frecuentes sobre rehabilitación con ultrasonidos

¿Los ultrasonidos en fisioterapia duelen?

En condiciones normales, no. La sensación habitual es de ligero calor o cosquilleo en la zona tratada. Si aparece dolor, ardor intenso o incomodidad durante la sesión, el fisioterapeuta debe detener o reducir la intensidad del tratamiento. El dolor durante la aplicación no es normal.

¿Qué diferencia hay entre ultrasonido continuo y pulsado?

En el modo continuo, la onda se emite de forma ininterrumpida y produce efecto térmico perceptible: es el modo habitual en patologías crónicas y rigidez. En el modo pulsado, la emisión se interrumpe a intervalos regulares, lo que reduce la acumulación de calor y prioriza los efectos mecánicos no térmicos: es el modo preferido en fases agudas o cuando el calor no está indicado.

¿Es lo mismo el ultrasonido terapéutico que una ecografía?

No. Ambos utilizan ondas ultrasónicas, pero con intensidades, frecuencias y objetivos completamente distintos. La ecografía diagnóstica genera imágenes; el ultrasonido terapéutico actúa sobre el tejido. No son equipos intercambiables ni se puede usar uno en el lugar del otro.

¿Se puede usar cualquier gel para ultrasonidos?

No. El gel de ecografía diagnóstica y el gel terapéutico son similares, pero no todos los geles de uso común son adecuados. Los geles con sal pueden dañar los cabezales del equipo con el uso continuado. Los geles cosméticos o de masaje no tienen las propiedades de conductividad acústica necesarias y no garantizan una transmisión homogénea de las ondas.

¿Cuántas sesiones suelen necesitarse?

Depende del tipo de lesión y de la fase en que se encuentre. En procesos agudos, pueden ser suficientes 3-5 sesiones combinadas con otras técnicas. En patologías crónicas, los ciclos suelen ser más prolongados. El fisioterapeuta debe hacer una estimación individualizada tras la valoración inicial.


Fuentes y referencias científicas

  1. Guan, H., Wu, Y., Wang, X., Liu, B., Yan, T., & Abedi-Firouzjah, R. (2024). Ultrasound therapy for pain reduction in musculoskeletal disorders: a systematic review and meta-analysis. Therapeutic Advances in Chronic Disease, 15.
    Ver en PubMed → PMID: 39170758 / PMC11337181
    Revisión sistemática y metaanálisis de 10 ensayos clínicos que evalúan el ultrasonido terapéutico en patología de rodilla y hombro. La mayoría de los estudios incluidos documentan reducciones significativas del dolor con ultrasonido terapéutico frente a grupo control.
  2. Alhakami, A.M., Babkair, R.A., Sahely, A., & Nuhmani, S. (2024). Effectiveness of therapeutic ultrasound on reducing pain intensity and functional disability in patients with plantar fasciitis: a systematic review of randomised controlled trials. PeerJ, 12, e17147.
    Ver en PubMed → PMID: 38529309
    Revisión sistemática de ensayos controlados aleatorizados sobre el ultrasonido terapéutico en fascitis plantar. Analiza efectos sobre la intensidad del dolor y la discapacidad funcional en pacientes con esta tendinopatía.
  3. Li, X., Yang, J., Li, S., Yang, L., & Meng, D. (2025). The efficacy of ultrasound for plantar fasciitis: a systematic review and meta-analysis. Annals of Medicine.
    Ver en PubMed Central → PMC12340940
    Metaanálisis actualizado que revisa los estudios disponibles hasta julio de 2024 sobre la eficacia del ultrasonido en fascitis plantar, evaluando dolor e función del pie.
  4. Watson, T. (2008). Ultrasound in contemporary physiotherapy practice. Ultrasonics, 48(4), 321–329.
    Ver en PubMed → PMID: 18420243
    Revisión de referencia sobre el uso del ultrasonido terapéutico en fisioterapia contemporánea, con análisis de parámetros clínicos (frecuencia, intensidad, modo continuo/pulsado) y sus indicaciones. Texto de referencia académica ampliamente citado en la literatura.

Este artículo tiene carácter exclusivamente informativo y no sustituye la valoración, el diagnóstico ni el tratamiento por parte de un fisioterapeuta o médico cualificado.

Scroll al inicio